• viernes 21 de enero del 2022
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Un jurado británico absolvió a cuatro personas que tiraron al mar la estatua de un traficante de esclavos

La decisión del jurado popular de Bristol fue de no culpabilidad, a pesar de que los hechos de daño agravado estuvieron lo suficientemente probados.

Un jurado popular de la ciudad de Bristol, Inglaterra, declaró no culpables a Rhian Graham, Milo Ponsford, Sage Willoughby y Jake Skusecuatro quienes, durante las protestas y manifestaciones de Black Lives Matter en junio del año 2020, vandalizaron, derribaron y arrojaron al mar la estatua de Edward Colston, comerciante, filántropo y ex miembro del partido Conservador en el Parlamento del Reino Unido en el siglo XVII.

Edward Colston, pese a haber aportado grandes fortunas para el progreso de la ciudad de Bristol, mediante la construcción de hospitales, iglesias y escuelas, era miembro de la Royal African Company, compañía que se dedicaba a la compra y venta de esclavos, entre ellos niños,  hombres y mujeres. Esta situación desató furia en los ciudadanos y, consecuentemente, una ola de protestas en toda la ciudad, profundizándose aún más con la muerte de George Floyd en Estados Unidos.

Es así que, luego de las manifestaciones que comenzaron el 7 de junio del 2020, la Fiscalía probó irrefutablemente a través de un video que los cuatro acusados habían amarrado la estatua de Colston a una soga, la arrastraron por la ciudad y, finalmente, la arrojaron al agua en el puerto de Bristol, precisamente en el lugar de donde zarpaban los barcos con esclavos. Ante ello, es que solicitó al jurado la pena de prisión para los “cuatro de Colston” por daño agravado a un bien de dominio público.

Durante el proceso, los acusados reconocieron los hechos y su autoría y, a su vez, optaron por ser juzgados por jurados, pese a que una cuestión de competencia parecía vedar tal posibilidad por estar el delito de daño agravado en el límite entre lo correccional y lo criminal.

A pesar de los esfuerzos de la Fiscalía de llegar a un acuerdo abreviado, el caso terminó debatiéndose 18 meses después de los hechos ante un jurado popular de 12 personas, que debería pronunciarse ante una causa que polarizó a la población británica.

En el debate, la defensa de los “cuatro de Colston” insistió en que, aún aunque se encuentren probados los hechos, deberían absolver a los imputados porque la decisión excedía el mero interés patrimonial y debía juzgarse la historia. Según los abogados defensores, los delincuentes no eran las cuatro personas juzgadas, sino todos aquellos que veneraron y honraron la historia y reputación de un asesino.

Los esfuerzos de la Fiscalía se centraron en demoler la teoría del caso de la Defensa y, por ello, intentó anticipar sus debilidades, precisamente, la historia de Edward Colston detrás del caso. La acusación sostuvo y requirió al jurado que deje de lado los crímenes de Lesa Humanidad de Colston y juzgue los hechos acaecidos en junio del año 2020, porque para ello estaban reunidos allí, y no para juzgar la historia.

El abogado Liam Walker, defensor de Sage Willoughby, el más joven de los acusados, argumentó en su alegato de clausura que los “cuatro de Colston” estaban del “lado correcto de la historia” e invitó a los miembros del jurado a unirse a ella.

Así fue que el jurado popular, luego de deliberar casi tres horas, dictó un veredicto (11 contra 1) de no culpabilidad para los cuatro acusados y marcó un precedente en la historia del juicio por jurado. Esto es así, porque rara vez un jurado se pronuncia en contra de la prueba o de la ley, para afirmar valores constitucionales de justicia superiores a la ley penal en el caso concreto, lo que suele llamarse en el derecho anglosajón “anulación del jurado”.  

Cabe recordar, que el veredicto de no culpabilidad por parte del Soberano, el pueblo inglés, es inapelable por la acusación, por lo que la decisión fue duramente criticada por la cúpula conservadora del poder en Inglaterra.

Por ejemplo, el ex ministro de Justicia, Robert Buckland declaró al periódico MailOnline lo siguiente: “Esto debería haber sido una cuestión muy simple para el jurado que evidentemente no tenía ni idea de la definición penal del delito de daño a la propiedad pública. Si una persona comete el daño y destruye una propiedad pública sin autorización, es culpable por definición”. Por su parte, el ministro de Transporte, Grant Shapps, señaló que el Reino Unido no era “un país donde sea tolerable la destrucción de la propiedad pública”.

En la misma línea, la Procuradora General, Suella Braverman, indicó que “El juicio por jurado es un importante guardián de nuestras libertades y no debe ser socavado. Sin embargo, la decisión en el caso Colston está causando confusión. Como Procuradora puedo referir el tema a la Corte de Apelaciones para que los jueces clarifiquen el tema para el futuro”.

Tal consideración, generó aún más críticas que el propio veredicto del jurado, porque de ser así, se atacaría la decisión soberana del pueblo y el estado de derecho de la sociedad. Pero el salto a la Corte de Apelaciones, no implicaría una modificación de la absolución, sino que podría tener efecto en futuros litigios.

Finalmente, el Primer Ministro Boris Johnson, sostuvo que "el legado histórico británico es complejo y refleja nuestra historia en toda su diversidad para bien y en su realidad, pero lo que no se puede hacer es reescribir retrospectivamente nuestra historia” y, que el pueblo inglés, debe preservar su legado histórico, cultural y artístico, sentenció.

 

 

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