• viernes 28 de enero del 2022
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Paulo Londra ganó la primera batalla legal contra Big Ligas

Si bien el Tribunal de Florida a cargo del caso decidió que el acuerdo que limitaba al cantante para generar su propia música alejado de sus anteriores productores expiró en febrero de este año, Big Ligas apeló la decisión y Londrá tendrá que seguir esperando.

El conflicto mediáticamente conocido comenzó cerca del día 21 de febrero del año 2018 cuando el cantante Paulo Londra firmó un acuerdo con el empresario colombiano Cristian Salazar y el productor Daniel Oviedo, avalando que los mismos se conviertan en sus gerentes personales.

Pero pasado un tiempo, y ante nuevos intereses del artista, Londra comenzó a buscar una declaración judicial que estableciera que el plazo de dicho acuerdo firmado expiró en el mes de febrero de 2021 y que, a partir de ese día, ya no se encontraba sujeto a ninguna limitación respecto de crear su propia música.

Concretamente el acuerdo disponía que “…el plazo se extenderá inicialmente por un periodo de tres (3) años a partir de la fecha de ejecución completa del mismo. A partir de entonces, el término se renovará automáticamente por periodos adicionales de un (1) año cada uno, a menos que cualquier miembro notifique a los otros dos por escrito de su deseo de finalizar el plazo en cualquier momento antes de la fecha (sic) en la que el plazo caducaría, excepto según lo dispuesto en el resto de este párrafo…”.

A partir de esas excepciones es que comenzó el problema por cuanto, si durante el plazo Big Ligas celebraba un acuerdo de grabación exclusivo con un sello discográfico principal u otro sello discográfico de terceros, Londra no tendría derecho a rescindir el plazo y este no expiraría hasta los 6 meses siguientes a la expiración del plazo de dicho acuerdo.

En este marco de situación, en principio el plazo inicial del acuerdo habría expirado el 20 de febrero de 2021 pero lo que sucedió fue que en el transcurso de este periodo Big Ligas firmó un acuerdo de licencia de U$S 3 millones con Warner Music en enero de 2019.

Warner lanzó comercialmente el álbum de Londra en EE.UU. el 23 de mayo de 2019 lo que provocó el comienzo del “Compromiso de Grabación” exclusivo de 6 meses con Londra. Dicho compromiso continuó hasta el 30 de noviembre de 2019.

Luego, con fecha 14 de febrero de 2020 Londra envió una notificación a Big Ligas invocando su derecho contractual de finalizar el plazo.

Ello así, el 2 de marzo de ese año Big Ligas pretendió firmar una enmienda al acuerdo con Warner que requería que Londra grabara al menos el Segundo Álbum, lo que el cantante nunca consintió y, por ende, se realizó unilateralmente, adoptando la posición de que el plazo del acuerdo no vencería hasta el año 2027.

Por todo lo cual, lo que busca Londra es una declaración de que el plazo del acuerdo expiró en el mes de febrero de 2021 y que no se encuentra sujeto a esa supuesta enmienda Warner a la que no prestó consentimiento.

Ante este contexto, el Tribunal del Circuito 11 para el Condado de Miami, Florida, sostuvo que el lenguaje contractual relevante debe interpretarse estrictamente en contra de los demandados y a favor de Londra debido a 4 reglas de interpretación básicas del contrato:

  1. El acuerdo debe interpretarse en contra de Big Ligas porque ellos lo redactaron
  2. No se puede interpretar que un acuerdo otorgue un derecho de renovación perpetua sin un lenguaje claro y explícito a tal efecto.
  3. La ley de Florida deja en claro que cualquier acuerdo de restricción del comercio constituye una derogación del derecho consuetudinario y debe interpretarse estrictamente en contra de la supuesta restricción.
  4. El derecho de rescisión de Londra en el párrafo 4 resulta inequívoco, esto es, se trata de un derecho contractual expreso que no se puede ignorar.  

En suma, señaló el órgano jurisdiccional que siendo que el acuerdo se celebró el 21 de febrero de 2018 su plazo finalizó el 21 de febrero de 2021 y el periodo de servicios de grabación exclusivo con Warner expiró el 30 de noviembre de 2019, es decir, el último día del sexto mes completo posterior al lanzamiento comercial inicial del Álbum en EE.UU.

Ello así, por cuanto Big Ligas y Warner firmaron el acuerdo el 2 de enero de 2019. El 23 de mayo del mismo año Warner lanza el álbum de Londra. El 30 de noviembre de 2019 es cuando venció el acuerdo (ultimo día del sexto mes completo posterior al álbum).

Debido a que Londra ejerció adecuadamente su derecho de rescisión el 14 de febrero de 2020, el Tribunal concluyó que el plazo del acuerdo finalizó a más tardar el 20 de febrero de 2021 remarcando que incluso si el lenguaje de los contratos respaldaba la interpretación ofrecida por Big Ligas, ello constituiría una restricción ilegal del comercio conduciendo a resultados absurdos.

En esta línea, ante los dos planteos de los demandados –esto es, que los fines del plazo del acuerdo primigenio, el acuerdo Warner abarca la totalidad de la licencia de 5 años y que Salazar y Oviedo, como miembro de Big Ligas, tienen la autoridad para celebrar acuerdo unilateralmente para los servicios de grabación de Londra sin su consentimiento- el Tribunal consideró que el lenguaje sencillo de los contratos viciaba ambas afirmaciones.

Ello así por cuanto el primero de los argumentos confundía erróneamente el plazo de servicios de grabación exclusivo de 6 meses del acuerdo Warner con el plazo de licencia de 5 años, conceptos muy diferentes ya que el primero no es una grabación exclusiva del convenio, sino que el único término exclusivo del contrato de grabación al que Londra consintió es el de 6 meses de contrato Warner para los servicios de grabación del álbum.

En relación al segundo planteo, la judicatura indicó que ni Salazar ni Oviedo pueden controlar a perpetuidad los servicios personales de Londra sin su consentimiento ya que, si bien el acuerdo los autoriza a firmar acuerdos en nombre de Big Ligas, el acuerdo requiere expresamente el consentimiento de Londra antes de celebrar cualquier contrato, previo a una notificación y consulta razonable.

Por todo lo cual, el Tribunal concluyó que el acuerdo requería claramente que Big Ligas obtenga la aprobación de Paulo Londra antes de celebrar cualquier acuerdo como lo fue la enmienda Warner, relacionado con la grabación, distribución o venta de sus obras musicales.

Accedé a la sentencia

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