• viernes 28 de enero del 2022
logo
add image

Niegan autorización para implantar embriones a una mujer sin el consentimiento del hombre aportante de material genético

Así lo confirmó la Cámara Nacional Civil al rechazar un recurso contra el fallo de primera instancia que desestimó el pedido y ordenó una medida de no innovar con relación a los embriones crioconservados.

La Sala J de la Cámara Nacional Civil, integrada por Beatriz Alicia Verón, Gabriela Mariel Scolarici y Maximiliano Luis Caía, confirmó el fallo de primera instancia que denegaba a la actora la petición para implantarse embriones crioconservados, por no existir consentimiento del demandado, quien había aportado su material genético.

La causa se originó en virtud del pedido de la mujer para obtener autorización a que se le transfieran al útero tres embriones crioconservados. Los mismos habían sido generados previamente, con material genético propio y del demandado, quien al contestar expuso su negativa a la implantación y/o transferencia de los embriones.

El fallo de primera instancia desestimó el pedido y ordenó una medida de no innovar con relación a los embriones, hasta tanto adquiera firmeza la resolución que se adopte en las actuaciones.

La decisión es apelada por la actora, y por el Defensor de Menores e Incapaces.

La actora invoca el derecho a la vida de los embriones, como también su derecho a la maternidad, dado que su edad y estado de salud no le permiten actualmente fecundar sus óvulos. El Defensor de Menores e Incapaces, por su parte, solicita que se amplíe la medida de no innovar por tiempo indefinido pues entiende que concederlo por el lapso de trámite de la causa resulta insuficiente y hasta irrelevante.

Ambos recursos se desestiman, y se confirma la sentencia de primera instancia. De entre los fundamentos del fallo de Cámara, se destacan:

1. El contrato suscripto con el Instituto. Sus términos expresos.

La Cámara analiza en primer lugar el documento suscripto por las partes con la empresa en el momento en que decidieron generar y conservar los embriones. Resalta que de dicho documento se desprende inequívocamente que en caso de separación/divorcio, si la mujer deseara utilizar los embriones para su reproducción personal, deberá contar con el consentimiento de la pareja/cónyuge/conviviente para la nueva transferencia que hubiera de realizarse.

2. Las normas del CCCN respecto de las técnicas de reproducción asistida. Necesidad del consentimiento en cada acto.

El tribunal trae a consideración lo normado en el art. 560 del Código Civil y Comercial de la Nación, en donde se establece que el centro de salud interviniente debe recabar el consentimiento previo, informado y libre de las personas que se someten al uso de las técnicas de reproducción humana asistida. Este consentimiento debe renovarse cada vez que se procede a la utilización de gametos o embriones.

Asimismo, el art. 561 dispone que el consentimiento es libremente revocable mientras no se haya producido la concepción en la persona o la implantación del embrión. Por último, el art. 562 sienta el principio de la voluntad procreacional, señalando que los nacidos por las técnicas de reproducción humana asistida son hijos de quien dio a luz y del hombre o de la mujer que también ha prestado su consentimiento previo, informado y libre en los términos de los artículos 560 y 561, debidamente inscripto en el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas, con independencia de quién haya aportado los gametos.

La Cámara entiende que a pesar de que en el primer instante los progenitores tienen como único fin iniciar un proceso procreativo que desembocará en un hijo, éstos pueden retractar o revocar ese consentimiento aún cuando el embrión haya sido creado con ese propósito.

Cabe destacar que del mismo modo lo había entendió anteriormente la Sala K, en un antecedente del año 2017.

3. La cuestión de género

Los jueces descartan la existencia de una vulneración a los derechos de la mujer, dado que la normativa señalada -es decir, la exigencia del consentimiento de ambas partes aportantes de material genético-, se aplica de modo igualitario a cualquier género, por lo que no se observa ninguna forma de discriminación que sea menester meritar.

4. La posible exclusión de la paternidad. Inoponibilidad frente al hijo/a.

Finalmente, el fallo explica que todo lo expuesto no lograr ser desvirtuado aun ante la posibilidad de una desvinculación jurídica del demandado con respecto a la filiación. Ello, toda vez que -sin perjuicio que dicha solución no se encuentra contemplada legalmente y es contraria al régimen como también a la trascendencia moral, emocional y psíquica de la cuestión-, dicha exclusión de paternidad no sería oponible a su hijo/a.

Accedé al fallo

 

 

footer
Top