• jueves 25 de febrero del 2021
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El aislamiento social puso en escena el Derecho Animal

Un repaso por algunos avistajes de fauna silvestre ocurridos desde el inicio del confinamiento y la normativa que la protege a nivel nacional.

Como consecuencia del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio dispuesto inicialmente por el DNU N°297/20, y su posterior sustitución en gran parte del país por el DNU N°520/20 de Distanciamiento Social, se ha vuelto moneda corriente el avistaje de fauna silvestre en zonas residenciales, e incluso en el interior de grandes ciudades, cuestión que se replica de inmediato en los medios y, fundamentalmente, las redes sociales.

El primer caso viral fue la aparición de un coipo (especie parecida al carpincho) en el techo de una casa del barrio de La Boca. El animal fue fotografiado comiendo una zanahoria que le convidaron los vecinos, y luego se supo que logró escabullirse de la Policía de la Ciudad cuando intentaban atraparlo.

Otro hecho que se volvió noticia es el desalojo que padeció una familia de carpinchos por parte de un grupo de residentes del Country Abril (en Hudson), que derivó en la intervención de la Fiscal de la UFI Nº 4 de Berazategui, Silvia Borrone, quien realizó una pericia ocular y luego definió que se los traslade a la reserva ecológica Estación de Cría de Animales Silvestres (ECAS), dependiente del Ministerio de Agroindustria bonaerense, que se encuentra en el Parque Pereyra Iraola.

Un hecho que revistió más gravedad hace algunas semanas, fue la circulación a través de WhatsApp de una serie de videos que mostraban pumas salvajes rondando por las inmediaciones de Tandil, lo que derivó en el descargo público de un médico veterinario de dicha ciudad que terminó poniendo en el centro de la escena el derecho de los animales a no ser “invadidos”.

Hay que tener cuidado al registrar animales silvestres y subirlos a las redes. Es preferible no poner donde fue el registro porque nunca falta la persona que quiere hacerles daño”, manifestó Marcos Fiotto en una publicación de Instagram que acompañó con uno de los videos, donde se muestra cómo una jauría de perros encierra a un puma concolor que luego es asesinado a sangre fría por un trabajador rural.

En el post, el activista instó a ir más allá de los avistajes que a priori despiertan sensaciones de “ternura”, para conocer las verdaderas razones por las que los animales silvestres emigran hacia las grandes ciudades más allá del confinamiento social (como la expansión de la frontera agrícola ganadera). También, aclaró que “la caza, el maltrato y/o comercialización de la fauna silvestre” está penada por el Decreto/Ley de Conservación de la Fauna 22.241.

 

¿Qué dispone dicha normativa?

El Decreto/Ley en cuestión, sancionado en marzo de 1981, se estableció con el propósito de resguardar la fauna silvestre frente a la constante depredación de la que es objeto, con el consiguiente perjuicio que ello implica para la conservación de las especies en general y para el equilibrio ecológico.

Además de definir la fauna silvestre, regular su comercio y la caza, en su texto se fijan distintas penas (artículos 24 a 27) para los delitos de caza furtiva sin autorización y depredación de animales protegidos, con penas que van del mes a los 3 años de prisión. En igual sentido, establece sanciones penales para quien “transportare, almacenare, comprare, vendiere, industrializare o de cualquier modo pusiere en el comercio piezas, productos o subproductos provenientes de la caza furtiva o de la depredación”.

Por otro lado, en Argentina existe también la ley N° 14.346, que fue sancionada en el año 1954 y se constituye como una norma pionera en Sudamérica en cuanto al reconocimiento del derecho animal. La misma protege a la fauna silvestre contra los maltratos o actos crueles y que dispone penas de 15 días a 1 año de prisión a quien los efectúe.

Llegado el caso a la justicia, quien deberá intervenir será la jurisdicción ordinaria correccional de cada provincia y no la justicia federal -de acuerdo al Fallo “Gazzolo” ante la CSJN-, a excepción de los delitos de tráfico interjurisdiccional de especies, donde deberá actuar el fuero de excepción.

Además de estas normativas, existen distintas leyes que protegen de forma particular a determinados animales terrestres como la vicuña, el ñandú, el guanaco y el yaguareté, y a otros marítimos como las focas antárticas, las orcas y la ballena franca, entre otros.

En caso de tener conocimiento de algún tipo de violación a estas normas o de avistaje de fauna silvestre, la denuncia podrá realizarse ante la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente en el ámbito Federal (en caso de que el delito sea de tráfico interjurisdiccional) o ante el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, al (011) 4348-8531 o al mail dfs@ambiente.gob.ar.

Para el resto de los casos, podrá realizarse ante cualquier oficina del Ministerio Público en el ámbito provincial. En el caso de la Provincia de Buenos Aires, será la Dirección Provincial de Fiscalización Agropecuaria, Alimentaria y de los Recursos Naturales quien podrá recibir la denuncia, tanto a su número 221 429-5206/5236 o a su mail: dflorayfauna@mda.gba.gob.ar.

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