• domingo 22 de septiembre del 2019
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Compensación económica: deberá pagarle a su ex esposa ocho millones de pesos

La Cámara Nacional de Apelaciones confirmó un fallo del Juzgado Nacional en lo Civil N°92. La magistrada analizó el caso desde una perspectiva de género.

La Sala I de Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, con el voto unánime de Paola Guisado, Patricia Castro y Juan Pablo Rodríguez, desestimó la apelación formulada por el ex marido de la actora y confirmó lo dispuesto por el Juzgado Nacional en lo Civil N°92, a cargo de María Victoria Famá, que fijó una compensación económica a favor de la mujer a fin de reequilibrar la situación económica dispar de los cónyuges resultante del matrimonio y su ruptura.

La pareja en el año 1982 había contraído matrimonio y tuvieron 2 hijos, en el 2009 inició el proceso de divoricio que fue decretado en el año 2011. La mujer nunca desarrolló su profesión de licenciada en economía por haberse dedicado al cuidado del hogar, de sus hijos y de la salud de su ex marido por sus problemas con el tabaco y con el alcohol.

Además refierió la actora que todos los bienes obtenidos por herencia y donaciones fueron utilizados con la finalidad de solventar los gastos de la familia y el mantenimiento del hogar, despojandose de dichos bienes de capital y con la imposibilidad de ingresar al mercado laboral por su edad al momento del abandono del hogar por parte del demandado.

La magistrada de primera instancia indicó que la compensación económica es una de las novedades que introduce el Código Civil y Comercial entre los efectos del divorcio. Señaló haciendo eco del análisis comparado con la legislación y jurisprudencia española, que la compensación económica encuentra su justificación en el principio de solidaridad familiar, y que “presenta alguna semejanza con otras instituciones del derecho civil, como los alimentos, la indemnización por daños y perjuicios, o el enriquecimiento sin causa, pero su especificidad exige diferenciarla de ellas.

“Se trata en definitiva de una figura que busca atenuar el desequilibrio entre ambos cónyuges, que pudo haberse mantenido “oculto” o “compensado” durante la vida en común pero se hace latente tras la ruptura. Siendo así, esta institución debe poner su acento en el futuro, en el sentido de contribuir al autovalimiento del miembro más débil o vulnerable del matrimonio, pero sin perder de vista el pasado, pues –como se dijo- el desequilibrio del cónyuge debe haber tenido causa adecuada en el matrimonio y en su ruptura”, explicó. En este sentido, la figura integraría una medida de acción positiva en los términos previstos por el art. 3 de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.

Además la magistrada analizó el caso desde una perspectiva de género y destacó que entre los cónyuges había una división estereotipada de roles: “El hombre generaba los ingresos que le permitieron a la familia vivir sin dificultades económicas y la  mujer se dedicaba a las labores domésticas y al cuidado de los hijos, no realizando tareas remuneradas ni desarrollando en forma alguna su profesión”.

“La dependencia económica de las esposas frente a sus maridos es uno de los mecanismos centrales mediante los cuales se subordina a las mujeres en la sociedad”, enfatizó en la sentencia.

En igual sentido, en una causa similar, el mismo Juzgado, reconoció la compensación económica en el caso de una pareja cuya relación comenzó cuando ambos eran estudiantes de Derecho. Ambos se habían recibido y tuvieron dos hijos. El hombre se especializó en Derecho Notarial y trabajaba en la escribanía de su padre, mientras que la mujer se dedicó al cuidado de los hijos y del hogar.

La hija de la pareja, que convive con la mujer, tiene un diagnóstico de esquizofrenia, por lo que ella asumió en forma exclusiva y personal su cuidado, lo que le impide trabajar para procurarse por sus propios medios lo necesario para su subsistencia. Asimismo, expresó que al inicio de las actuaciones tenía 48 años y poca experiencia laboral, producto de su dedicación histórica a las tareas de cuidado en el ámbito familiar. Es por eso que, ante el divorcio, promovió una demanda por compensación económica.

El Juzgado Nacional en lo Civil N°92, hizo lugar a la demanda y resolvió fijar como compensación económica a favor de la reclamante la suma de veinte mil pesos $20.000 mensuales, la que será actualizada según el índice de aumento de los alquileres de inmuebles que publique la Cámara Inmobiliaria Argentina, más la atribución de la vivienda donde habita junto a su hija. Todo esto por el plazo de siete años.

Accedé al Fallo de Cámara, al Fallo de Primera Instancia y al Fallo similar

 

 

 

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