• domingo 22 de septiembre del 2019
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Reclaman al Poder Ejecutivo que adapte las normas ministeriales a las exigencias de la Ley Nacional de Salud Mental

Desde la Secretaría de Salud de la Nación dictaron pautas para la organización de los dispositivos de salud mental, pero no son vinculantes.

Un conjunto de organizaciones de personas usuarias de los servicios salud, la academia y los derechos humanos reclamaron al Secretario de Salud de la Nación, Alfredo Rubinstein, que cumpla con la obligación de adecuar las normas ministeriales a las exigencias de la Ley Nacional de Salud Mental y a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, otorgando a las pautas carácter obligatorio y derogando las normas anteriores.

Estas normas ministeriales que se mencionan no son nada más y nada menos que las “Pautas para la organización y el funcionamiento de dispositivos de salud mental” que el pasado mes de abril fueron publicadas por la Secretaría de Salud. 

Se trata de un avance claro en el proceso de cierre de los manicomios y su sustitución por dispositivos de atención en la comunidad, tal como lo exige la Ley Nacional de Salud Mental. Pese a esto, la resolución establece que estas pautas no son vinculantes.

De esta manera, no se garantiza su aplicación y deja vigente las normas anteriores que permiten la institucionalización de personas y su segregación en psiquiátricos. Al mismo tiempo que también habilita la realización de prácticas crueles, inhumanas y degradantes como la utilización de electrochoque.

En febrero de 2019, en audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Estado argentino reconoció la situación de gravedad estructural de los psiquiátricos argentinos.

A pesar del tiempo transcurrido desde la sanción de la Ley en el año 2010, y de las observaciones internacionales, los avances hacia el pleno cumplimiento de un modelo de salud mental inclusivo y respetuoso de los derechos humanos, ha sido escaso.

Incluso se puede evidenciar esto en el peligro que corre actualmente el Centro de Salud Mental Comunitaria Franco Basaglia de ser cerrado. Dicho centro funciona desde el año 2007 en la ciudad de La Plata teniendo por finalidad la adaptación a la vida comunitaria de personas que habían estado internadas por carácter de dolencias psiquiátricas. 

Durante 12 años el Basaglia se constituyó en un bastión para la desmanicomialización, en línea con los postulados de la Ley Nacional de Salud Mental que entre otros aspectos promueve el paulatino cierre de las grandes instituciones y su reemplazo por servicios de psiquiatría en hospitales generales.

 

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