• miércoles 21 de agosto del 2019
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Los nuevos sindicatos en las low cost

La transformación del mercado aerocomercial a partir de la llegada de las empresas low cost trajo aparejada la creación de sindicatos de empresas, modalidad poco usual en el modelo sindical argentino. De esta manera, el Ministerio de Producción y Trabajo publicó en el boletín oficial dos resoluciones que inscriben en el Registro de Asociaciones Sindicales de Trabajadores a la Asociación Sindical de Trabajadores de Flybondi y a la Unión Empleados de Norwegian (UNEN).

Desde un punto de vista jurídico, cumplidos los requisitos formales para solicitar la inscripción, nada obsta al reconocimiento de estas asociaciones según la legislación nacional e internacional aunque llama la atención la celeridad que mostró el Gobierno en estos casos. Cabe recordar que en Argentina se pueden crear todos los sindicatos que los trabajadores consideren necesarios aunque sólo uno de ellos tendrá personería gremial dentro de un determinado ámbito territorial y personal de actuación. Las resoluciones que inscriben a estos nuevos sindicatos aclaran que la “inscripción (que) se solicita, no implica adelantar juicio sobre la capacidad de representación la cual, de solicitarse la personería gremial, será evaluada de acuerdo a los artículos 25 y 28 de la Ley N° 23.551”. Las críticas a esta decisión fundadas en la existencia de sindicatos de actividad que comprenderían el trabajo de los afiliados a los nuevos sindicatos deben descartarse de plano por lo mencionado al comienzo del párrafo.  

Dicho lo anterior, se entra en una zona gris cuando se conocen quiénes serán las personas que conducirán estas nuevas asociaciones. En el caso de Flybondi, el Secretario General será Fernando Granelli quien anteriormente trabajaba en MacAir, aerolínea que perteneció al grupo Macri hasta 2017. En tanto, la máxima autoridad de UNEN será Alejandro Botana, quien ocupó la misma función en la Unión de Aviadores de Líneas Aéreas hasta 2016 cuando fue desplazado por apoyar manifiestamente al gobierno nacional en vez de asumir la defensa de las reivindicaciones de los trabajadores.

Los empleos anteriores o las simpatías ideológicas no son impedimento para que una persona cumpla una función gremial, pero sí existe conflicto cuando un sindicato es creado únicamente para transformarse en un instrumento de la empresa o del gobierno contra otros actores sindicales, o si se lo utiliza con esos fines.

La Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones (CEACR) de la OIT, en su estudio general sobre libertad sindical y negociación colectiva de 1994, señaló que la coerción o favoritismo de los gobiernos constituyen una violación del convenio 87. Allí expresó que “el favoritismo o, por el contrario, la discriminación en perjuicio de una o de varias organizaciones pueden revestir diferentes formas y estar relacionados con los diferentes aspectos de las relaciones laborales: presiones ejercidas sobre las organizaciones por medio de las declaraciones públicas de las autoridades; ayudas distribuidas de forma poco equitativa; locales para reuniones u otras actividades facilitados a una organización en vez de a otra; negativa a reconocer a los dirigentes de ciertas organizaciones en el ejercicio de sus actividades legítimas, etc”. Las declaraciones públicas del Ministro de Transporte y del propio Presidente de la Nación a fines de 2018 constituyen una forma de presión vedada por la OIT. Si a esto se le sumara en el corto plazo un trato con favoritismo para con los nuevos sindicatos, se estaría sin dudas frente a un escenario de violación de la libertad sindical de los gremios aeronáuticos.

Asimismo, el convenio 98 de la OIT prohíbe los actos de injerencia de los empleadores para con las organizaciones de los trabajadores, y viceversa. Si bien no existe una lista taxativa de qué conductas encuadran en esa definición, en el citado estudio general de la CEARC se enuncia entre ellas a la existencia de un sindicato paralelo que habría sido creado bajo la presión de la dirección, o favorecer la constitución de otra organización sindical. No son situaciones fáciles de demostrar, pero hay razones para poner un manto de sospecha. Ello porque, al menos en el caso de Flybondy, primero había sido denunciada por prácticas antisindicales al amenazar a los trabajadores que intentaban afiliarse a los sindicatos existentes, y luego mostró enorme interés en la creación de un sindicato de su empresa lo cual quedó evidenciado en un audio de su CEO, Julián Cook, que fue viralizado y tuvo transcendencia pública.

La interpretación de los hechos no es ajena al contexto donde se desarrollan. La administración del ingeniero Mauricio Macri ha explicitado su voluntad de modificar la legislación laboral y ha advertido que el movimiento sindical tal cual está organizado en la actualidad es un obstáculo a la ejecución de su programa político y económico. Por eso la aparición de estos dos nuevos sindicatos no puede analizarse sin tener en cuenta estas circunstancias. Como se dijo al comienzo, prima facie no sería contrario a derecho la inscripción de estas nuevas asociaciones, pero amerita seguir su desarrollo de cerca para observar si no son un instrumento para que ciertas empresas aeronáuticas no cometan actos de injerencia o para que el gobierno burle la libertad sindical de la que gozan las asociaciones sindicales.

Para finalizar, resulta importante hacer mención a la Resolución de 1952 sobre la independencia del movimiento sindical de la Conferencia Internacional del Trabajo, la cual indica que los gobiernos no deberían tratar de transformar el movimiento sindical en un instrumento político y utilizarlo para alcanzar sus objetivos políticos.  

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