• martes 11 de agosto del 2020
logo
add image

El arduo proceso para la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América

Un breve repaso histórico por el proceso emancipatorio más importante de nuestra historia.

Por Ailén Victoria Díaz*

Hace 204  años, un  9 de Julio de 1816, el Congreso del Tucumán declaró la Independencia de las Provincias Unidas del Río de La Plata. Este acto solemne fue el resultado de un largo y arduo proceso emancipatorio, el cual comenzó a gestarse con las Invasiones Inglesas (1806-1807), donde la resistencia y expulsión al invasor, sin el auxilio de la corona española, generó gran confianza y empoderamiento en la población; la idea de poder defendernos y gobernarnos por nosotros mismos, junto a la desecularización, y fundamentalmente la formación del ejército criollo, esencial para la lucha de la independencia.

Posteriormente, la Revolución de Mayo 1810 implicó un cambio abrupto en el sistema para elegir la máxima autoridad del antiguo Virreinato del Río de la Plata. El cabildo de Buenos Aires sustituyó al Virrey con fundamento en el principio de la soberanía del pueblo, ante la ausencia del rey, producto de la invasión napoleónica al Reino Español. Sin embargo, esta Primera Junta de Gobierno Patrio lo hizo en nombre de Fernando VII.

En este contexto, el segundo Triunvirato convocó la conocida Asamblea del año XIII, cuyos objetivos principales eran declarar la independencia y sancionar la Constitución Nacional, pese a ello no hizo lo uno ni lo otro, aunque si hubo proyectos constitucionales. Al tiempo, el Rey Fernando VII recuperó su trono en 1814. Situación que provocó, resolver con cierta premura nuestra relación con la metrópoli.

La semilla había germinado, la deslegitimación del origen divino del poder real, permitió pensar la sociedad desde las bases liberales (revolución norteamericana 1776 y Revolución Francesa 1789). En ese contexto de ideas, aunque no todos los congresales comulgaran con ellas, se instala el 24 de marzo de 1816 el Congreso de Tucumán, que sesionó hasta 1820, con el objetivo de resolver la forma de organización política que debería darse la naciente nación. Pese a ello no adoptó resolución alguna acerca de la forma de gobierno federal o centralista, ni forma de estado monárquica o republicana. Aunque podemos caracterizarlo por la mayoría de sus integrantes, por ser un órgano conservador y unitario, pues producto de sus deliberaciones se sanciona la Constitución de 1819, sin lugar a dudas unitaria y hasta algunos autores la tildaron de poseer tendencias monárquicas.

Uno de los primeros temas de importancia a tratar por la Asamblea además de la forma de organización nacional, fue la elección de un Director Supremo. Habiendo renunciado Ignacio Álvarez Thomas, se eligió el 3 de mayo de 1816, al coronel mayor Juan Martín de Pueyrredón, diputado por San Luis.

Esta asamblea, tuvo en su seno 33 congresales, representantes de diferentes provincias (había un diputado cada 15.000 habitantes) entre ellas, de las provincias andinas, las cuyanas, las del noroeste y las altoperuanas (actual territorio boliviano), y por supuesto la bonaerense.

¿Y las provincias del Litoral? Pues bien, lo que suele obviarse en la historiografía liberal y la enseñanza en nuestros establecimientos educativos, es que un año antes, en el denominado Congreso “de los Pueblos Libres”, convocado por José Gervasio Artigas  en Entre Ríos, se reunieron las provincias de la Banda Oriental, Misiones, Corrientes, Entre Rios y Santa Fé y cierta parte de la provincia de Córdoba. Allí, también se proclamó nuestra independencia, expresando el caudillo federal “La soberanía particular de los pueblos será precisamente declarada y ostentada, como objeto único de nuestra revolución; la unidad federal de todos los pueblos e independencia no sólo de España sino de todo poder extranjero”. Es decir que este Congreso proclamó la independencia con anterioridad al de Tucumán.

Es importante remarcar este último aspecto, según el Congreso de 1815, de impronta claramente federal, la independencia no era solo de España sino de cualquier poder extranjero. ¿Qué dice nuestra Acta de Independencia de 1816? Que las Provincias Unidas se declaran independientes de: Fernando VII, sus sucesores y de la Metrópoli Española.  Pero sólo a través de un acta secreta del 19 de julio, se agregó la “de toda dominación extranjera”, pues todavía había sospechas que el propio Congreso, adoptara una política favorable a la monarquía, sumado al desinterés sobre la invasión portuguesa a la provincia de la Banda Oriental.

Otro dato interesante de resaltar resulta ser el extravío del acta original, firmada por los miembros del Congreso. La que se conserva en el Archivo General de la Nación Argentina es una copia realizada por el secretario Serrano a fines del mes de julio de 1816. Pese a ello, la publicidad de la misma era de gran importancia, y con el fin de incorporar al proceso independentista a los pueblos originarios, la proclama se publicó en español, en quechua y aymará.

He aquí el inicio de nuestra independencia jurídico política, y a más de dos siglos aún hace falta mucho camino que desandar.

*Abogada y docente de Historia Constitucional de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (UNLP).

Accedé al Acta de Independencia (Vía Biblioteca Virtual).

footer
Top