• miércoles 03 de junio del 2020
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Derecho Penal y “Crónica de una muerte anunciada”: homicidio, castigo y venganza

La novela policial de Gabriel García Márquez, además de su brillante narrativa llena de suspenso en diferentes claves temporales, nos invita a reflexionar sobre la inferioridad de la coerción legal frente a la costumbre, dando lugar a la venganza por mano propia.

En un pequeño pueblo del caribe colombiano, Santiago Nasar es asesinado por los hermanos Vicario, quienes sienten la obligación de defender el honor familiar ya que la hermana de ellos, Ángela Vicario,señala a quien resultare muerto como el culpable de su ruptura matrimonial. El crimen entonces se torna un mecanismo de venganza al cual echar mano para restaurar la moral colectiva. El honor legítima la conducta desplegada.  El pueblo es testigo y conocedor de que el crimen se concretará pero sin embargo nadie hace nada para evitarlo; o por haber descreído de los rumores o por una imposibilidad en detenerlo.

Se presenta así un choque entre la casualidad y el destino, con el característico y excepcional uso del causalismo mágico que atraviesa todas las obras de este escritor. Se deja ver como además frente a la ruptura de una costumbre cotidiana se termina desarrollando la fatalidad. El tiempo fluye de forma circular anticipándose y retrocendiendo en todo momento de la historia. 

“El abogado sustentó la tesis del homicidio en legítima defensa del honor, que fue admitida por el tribunal de conciencia, y los gemelos declararon al final del juicio que hubieran vuelto a hacerlo mil veces por los mismos motivos. Fueron ellos quienes vislumbraron el recurso de la defensa desde que se rindieron ante su iglesia pocos minutos después del crimen...Ambos estaban exhaustos por el trabajo bárbaro de la muerte, y tenían la ropa y los brazos empapados y la cara embadurnada de sudor y de sangre todavía viva, pero el párroco recordaba la rendición como un acto de una gran dignidad”.

Gabriel García Márquez fue un escritor y periodista nacido en Aracataca, un pueblo situado en el caribe colombiano. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982 gracias a su conocida novela “Cien años de soledad” que fuera escrita en México pero editada en Buenos Aires, donde nos relata la historia de la familia Buen Día en un pueblo imaginario llamado Macondo. Sus obras tratan diferentes temáticas donde siempre se vincula lo temporal con lo mágico así como también  la relación de los seres humanos con la soledad; haciendo repasos de su propia historia personal y la de su país. Otras de sus obras más famosas son “El otoño del patriarca”,“El amor en los tiempos del cólera”, “El coronel no tiene quién le escriba”, entre muchísimas crónicas, ensayos, cuentos, discursos y novelas. Murió en el año 2014. 

El homicidio está legislado en nuestro Código Penal en el artículo 79. El artículo 80 a su vez, contempla las causales por las cuales la figura  puede verse agravada; no constituyendo el honor una de ellas. En la historia narrada el delito es cometido por dos personas, por lo que se dá una coautoría funcional. Los hermanos Vicario actúan con dolo directo; quieren matar a Santiago para vengar la deshonra de su hermana, y actúan en consecuencia. Aquí se pone en juego el mecanismo social de resolución de  conflictos, siendo el Estado quien, en el plano de la realidad, tiene la responsabilidad de castigar aplicando una pena evitando todo tipo de venganza por mano propia. 

 

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